Pablo o Adro?

Mi nombre es Pablo y mi apellido Adrover. Sin embargo, el apodo "ADRO" es debido a mi apellido y viene desde varias generaciones atrás, pero desde siempre lo uso como nombre artístico de mis dibujos.

¿Pero quién es Adro realmente?

Dibujante, viajero, comunicador, aventurero, soñador, amante de la naturaleza, creativo, un poco desastre y mal estudiante.
He adoptado la vida nómada y minimalista como manera de vivir y una furgoneta como la casa ideal para conocer el mundo.

Quiero compartir contigo mis aventuras y aprender entre todos a vivir en un mundo más sostenible. 

¿En qué parte del planeta nos vemos?

Aventurero por naturaleza

Desconozco si la naturaleza de ser aventurero se lleva en la sangre o si de alguna manera terminas convirtiéndolo en tu estilo de vida. En mi caso, desde pequeño, soñaba con caminar por la selva, hundir mis pies en la arena del desierto o tocar un glaciar con mis manos, hasta que en 2013 decidí dejar de soñar y empezar a vivir.

Entre todas las aventuras que he vivido desde entonces, como andar por las selvas de Costa Rica, subir las dunas del Sahara o soportar temperaturas de -20 grados en Canadá,  guardo con especial cariño el viaje de más de 10.000km en una vieja furgoneta Volkswagen, desde el caribe mexicano, hasta la montaña Denali en Alaska, donde la verdadera aventura, consistía en que esa vieja furgoneta, no se rompiera en mitad de aquellos caminos olvidados de tierra y piedras.

Una de mis últimas aventuras fue embarcarme en un proyecto en kayak, donde quise recorrer la costa desde Alicante a Tarifa, por un Mediterráneo libre de plástico. Esto supuso para mí un nuevo gran reto: aprender a navegar y enfrentarme al respeto que siempre me ha impuesto el mar. Aunque disfrutaba la sensación del agua y la sal en mi piel, la llegada de un gran temporal y una lesión de hombro, me obligaron a cancelar la aventura. La experiencia fue tan enriquecedora, como el hecho de encontrar un plan B para llevarla a cabo. 

Meses después y ante la imposibilidad de hacer la travesía en kayak, me vi subido en una fat bike, con el mismo propósito de concienciación. Viajar en bicicleta me hizo conectar de nuevo con una gran sensación de libertad y contacto enorme con la naturaleza, rodando por playas o durmiendo al raso de un cielo lleno de estrellas.

Cuando viajo, no sólo busco sentirme vivo, también busco llevar un mensaje de sostenibilidad y conservación del medio ambiente. Tengo muy en cuenta que todo el material que me acompaña y las marcas con las que trabajo, cumplan en la mayor medida posible con mis principios, sean respetuosas con la naturaleza y la biodiversidad que abarca. 

El mundo es demasiado grande para quedarte en un solo lugar. VIAJA!